Fondue de caras

¡Dijiste que vendrías pero no viniste, dejaste que te lo contasen! Anoche en el sándwich-bar Moroder hicimos todo lo posible por desbaratar unas caras y superar el desánimo. Al acabar la gente pudo llevarse un puñado de serrín en un sobre, pero creo que casi nadie se sirvió. Por lo demás: papas aulladores, hinchables al mejor precio, un poco de Bach en autobús y torniquetes imaginarios para hemorragias reales. Hicimos varias paradas:

- El bucle preparatorio del show. Acerca tu mejor puf a la pantalla, cágate y arráncate el rostro: debajo encontrarás un careto borrado de niño.


- Este corto que hicimos para el programa de TV Torres y Reyes. Por una vez la basura estaba fuera de los personajes. Por una vez supieron comportarse como adultos.


 - Esta fábula biográfica animada por César Abánades y contada por Dídac Alcaraz. Pensábamos incluirla en La tumba de Bruce Lee, la peor película buena de todos los tiempos, pero luego ya no.


- El piloto de la serie de humor soviético que hicimos a cuatro rostros con Dídac, El ¿mejor? de los mundos: ¡la primera sitcom con una sola persona riendo! ¿Te atreves a flotar en una luz desastrosa y resolver todos los problemas a base de serrín?



 - Cuando parecía que no quedaban caras por vejar, Lorena enseñó lo último de Pampini y ya nunca volvimos a tener nada.


- La quinta parte de la serie documental de terror Un poco de historia del cine. Balonazos, lagunas irreparables y juegos de lenguaje en el ¿mejor? de los mundos, el de The Room. La próxima vez que Tommy Oizó te pregunte si eres el detective Cameron no lo tomes por imbécil.