Las reglas de Klaus


 ¿El ocio escénico español? Un gatito ahogado en un plato de leche. No, una confortable autovía de linóleo donde los camiones circulan sin sorpresas, sin accidentes. Nadie arriesga. El dramaturgo Aaron Rux es un uppercut inesquivable en el mentón de todo ese tráfico. Aquí nos presenta varios extractos de su última creación, Las reglas de Klaus.

 Sid tiene una funda de guitarra. Deborah, su mujer, baila descalza con la ginebra. Su hermano Denzel es un cowboy cruel y melancólico. No hay margen para disfrutar: Hollywood queda en la otra dirección. Llega una oferta de trabajo. ¿La aceptas? Naturalmente. Una interminable caída en espiral en la noche sureña. No hay colchón. No hay reglas. Sólo las que impone Klaus. Un alarido parte la noche en dos como quien abre una cremallera: es el teatro.

 Cuatro titanes de la interpretación. Un espacio beige y opresivo. La robustez en la puesta en escena, la precisión en la metáfora. 100% drama. 100% noir. 1000% Internet. 

1 comentario: