Status quo

 Anunciaron rueda de prensa de Rajoy y en su lugar apareció este tipo:



 Tomó la palabra ante los medios con toda naturalidad, como hubiera hecho el propio Rajoy. Aunque lo acompañaban algunas caras conocidas del partido, era una comparecencia de pura rutina (algo relacionado con unas declaraciones que había hecho un dirigente de otro partido en respuesta a unas declaraciones suyas). No hacía el menor esfuerzo por imitar los gestos, las expresiones o el atrezzo facial del carismático líder, ni siquiera defendía exactamente el mismo ideario; pero parecía tan seguro de sí mismo, y era tan evidente que no había nada que hacer, y que tarde o temprano nos acabaríamos acostumbrando, y que igual en el fondo no era tan importante, y por no discutir, y además era todo tan fascinante, que, pasado el recelo de las primeras semanas, los españoles lo aceptamos unánimemente como Rajoy.

 Ya casi nunca lo comentamos, pero hay quien aplaude el cambio. Otros, incluso, hemos llegado a dudar de que no sea el Rajoy de siempre.

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