Adultos esotéricos #5: Pudor


 En este vídeo on-line un hombre descubre que a veces – no siempre – las emociones más contradictorias se disputan la cadena del retrete humano. Suspense en el lugar más solitario del mundo.

 Ahora en serio: una vez fui testigo de algo muy parecido, pero no llegué tan lejos como el detective del vídeo, no gateé. El misterio de porcelana sigue intacto. Fue hace años, pero aún hoy me arrepiento.

 Le doy un 7 sobre 10.

'El hombre del palo' – teaser


 ¡Próximo estreno del thriller paranormal El hombre del palo! No tenéis que hacer nada en concreto, sólo esperar. Ni siquiera esperéis, callaos y cruzaos de brazos. Tarde o temprano se fundirán en un solo brazo trapezoidal e inutilizable, un colgajo de hombro como el de la imagen, y los niños, que son crueles, os cogerán de él y os lo empujarán una y otra vez contra el diafragma como un aldabón: "¡Jajajaja! ¿Hay alguien en casa?". Ni siquiera podréis contestar, porque no tendréis cabeza.

 ¡Mierda! Deberíamos haberle puesto una pulsera al tipo este. Habría quedado infinitamente más gracioso, pero ahora es demasiado tarde.

El astronauta


 Escafandropausia y utopías futuristas para todos menos uno (sí, es el futuro, porque uno de los futbolistas lleva una camiseta con la leyenda "2005" irónicamente, como burlándose del pasado en general).

 Me ha gustado, está en Súper 8, etc., pero hay algo que no entiendo (spoiler): si el tipo vive en una época donde todos los demás son astronautas, ¿a quién se está dirigiendo? ¿Por qué decirle a nadie: "Todos los demás, todos, sin excepción (niños, embarazadas, etc.), son astronautas", quién puede no disponer ya de esa información? A menos que se pueda ser astronauta sin saberlo.

 ¡No, no se lo está diciendo a nadie, lo está pensando, idiota!

 Vale, ¿pero entonces por qué se cuenta su propia vida a sí mismo? "Me pasó esto y lo otro, ¿te acuerdas?", no, no tiene sentido. A menos que en eso precisamente consista pensar, una especie de doblaje para ciegos: "Ahora está pasando esto, y ahora esto otro". Vale, ya lo he entendido.

Status quo

 Anunciaron rueda de prensa de Rajoy y en su lugar apareció este tipo:



 Tomó la palabra ante los medios con toda naturalidad, como hubiera hecho el propio Rajoy. Aunque lo acompañaban algunas caras conocidas del partido, era una comparecencia de pura rutina (algo relacionado con unas declaraciones que había hecho un dirigente de otro partido en respuesta a unas declaraciones suyas). No hacía el menor esfuerzo por imitar los gestos, las expresiones o el atrezzo facial del carismático líder, ni siquiera defendía exactamente el mismo ideario; pero parecía tan seguro de sí mismo, y era tan evidente que no había nada que hacer, y que tarde o temprano nos acabaríamos acostumbrando, y que igual en el fondo no era tan importante, y por no discutir, y además era todo tan fascinante, que, pasado el recelo de las primeras semanas, los españoles lo aceptamos unánimemente como Rajoy.

 Ya casi nunca lo comentamos, pero hay quien aplaude el cambio. Otros, incluso, hemos llegado a dudar de que no sea el Rajoy de siempre.