Mind over matter

 No has pegado ojo en toda la noche porque tienes una vecina loca que toca el piano de madrugada (en su día fue una actriz importante, pero se quedó calva o algo por el estilo, y sigue intentando llamar la atención por otros canales). Hoy inauguran una exposición a la que quieres asistir. Estás hecho un escombro, pero no te la puedes perder: la cultura es tu razón de ser. Estás examinando, por ejemplo, un collage hecho con huesos, cuando te sobreviene un bostezo irreprimible. Te tiene agarrado por las solapas, no hay nada que hacer, y te abres de fauces, como una entrepierna facial (estas dos alusiones corporales no van bien juntas, pero no nos entretengamos). Entonces reparas con el rabillo del ojo en un tipo con gafas que te está mirando con desaprobación: no se ha perdido un segundo de ese vórtice de carne, ha sido testigo de tu caída. Podría ser el galerista, o el autor de la obra, eso es lo de menos: el caso es que ahora mismo alguien está pensando que eres tonto, porque te estás aburriendo en una galería de arte. ¡No puedes permitirlo, aunque sepas que luego no lo vas a ver nunca más! Tienes que hacer algo, y rápido. ¡Qué suspense, qué guillotinazo! De pronto das con la solución...


...guiñarle el ojo al tipo mientras acabas de bostezar. ¡Claro! La boca está diciendo: "Estoy cansado, no lo puedo evitar. Es mi naturaleza", pero los ojos, rebosantes de vitalidad y autoironía, dicen claramente: "Créeme, comprendo perfectamente lo que ha pretendido hacer el artista, comprendo la modernidad de su creación. ¡No es que me esté aburriendo, al contrario!". Un poco como cuando te disculpas con tus amigos de un primo del que te avergüenzas, pero al que tienes que sacar de marcha cuando viene de visita a la ciudad. El tipo que te miró mal te devuelve el guiño: "Okay, no te preocupes, me hago cargo. ¡Que disfrutes del resto de la exposición! Luego igual hasta compartimos un vino espumoso y me dices qué te pareció". Todo ha quedado arreglado en un abrir y cerrar de ojos, si me permitís el chiste, y con la mayor discreción. Has hecho más que salvar las apariencias, le has dado un giro radical a la situación: ahora cuentas con un plus de credibilidad cultural. Un testimonio del poder de la mente sobre el cuerpo, del superyó sobre el ello. Has estado muy ágil. Estoy orgulloso de ti.

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