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El mundo se divide, por un lado, en productos y servicios (ej. calcetines, cursos de repostería on-line), y por otro en consumidores (ej. Jaime). El mundo es un abrevadero de ocio, un Babel de promociones, un vertiginoso tutti frutti con tantos sabores como lenguas habla el deseo, y a veces cuesta decidir qué oferta es la mejor adaptada a nuestras necesidades y poder adquisitivo del momento, ¿o no? ¿Alguien sabe cómo? ¿Alguien?

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