Eclipse de cabeza

 En estas fechas siempre pienso en la Navidad.

 La Navidad nos enseña a aprender a jugar en equipo. Hay que aislarse para gozar, desde luego – hace frío y nos lo hemos ganado –, pero en equipo. La Navidad nos recuerda que el mal no es sino la existencia de los seres en cuanto implica su separación, como dijo Bataille en el libro que venía leyendo en el metro.

 La Navidad nos enseña por ejemplo el valor del hedonismo en familia ("¿Me pasas el puré?", cómo no, vamos, suelta ese ala de pollo y acércale la fuente al señor, aprovecha ese instante para mirar tu reflejo en el puré y sonríe, tu vida es el álbum hecho de esas fotos).

 Pero la Navidad también nos enseña el valor del hedonismo corporativo, o cena de empresa ("Vaya cogorza se pilló Sánchez, de Control de Calidad, ¿eh?", "co-gorza", es decir gozar con. Hay que echarles puré, a esos momentos de complicidad, esos codacitos en el costillar, toquecitos avícolas como de ala de pollo. Hay que echarles puré, porque son momentos de no-separación de los seres, momentos de ciempiés humano ontológico).

 Pues bien: el personaje de este vídeo ignora el valor de esos momentos de camaradería y paga con la cabeza ese separatismo.

 Es Navidad. Démonos un homenaje en equipo.

Desayuno-castigo con la mantis de Nesquik

 Imagina un formato televisivo de mañana, una transición no violenta del estado de sueño a la vida activa. Imagínate recién levantado en un plató de televisión, tu almohada aún caliente de babas y tú ya en directo, ya formando parte del mundo de los adultos. Imagínate desayunando en público con tu mejor amigo convertido en insecto, para todos los españoles.

 ¿Ya está? ¿Has acabado...? ¿Era como en este vídeo?


 ¿Cómo dices? No te escucho bien.

Estornudando con los ojos muy abiertos, vi unas manchas en forma de Jesucristo

 En este divertimento menor, una mujer estornuda con los ojos abiertos como platos para ver nada menos que al Hijo del Hombre. Un morreo accidental en sueños con el mismísimo pánico. ¡Sube al máximo el volumen de tu audífono, ABUELO!

Coda: La pirámide del ahorro

 No nos damos cuenta, pero al hacer el gesto del ahorro – o "chasquear lento" – estamos perdiendo partículas de piel. Jugando a ganar, perdemos.


 La proporción de piel en la composición del polvo doméstico es aproximadamente del 70%. (Hojeando una vez un talonario de cupones promocionales, di con un descuento del 70% en una tienda de muebles, y lo relacioné mentalmente con ese porcentaje.)

 A veces la piel que se desprende al hacer el gesto del ahorro va a parar a casa de un Enemigo. Puede quemarla con un mechero o vejarla de cualquier forma que se le antoje. El ahorro – o al menos la alusión al ahorro, la invitación al mismo – se convierte en tal caso en un peligro real.

La semilla del ahorro

 La pala del lenguaje no-verbal me ayudó a desenterrar un recuerdo. Lo tenía aquí dentro, sin saberlo, sepultado bajo unos papeles. Un episodio relacionado con el ahorrar que me ha estado guiando durante toda mi vida de adulto.

 Gracias a mi mujer por desbloquear este recuerdo y al equipo de Canódromo Abandonado por contar mi experiencia en un vídeo.


 Por cierto, no te equivoques, cariño: el recuerdo no estaba reprimido, no pasó nada malo. Simplemente estaba en stand-by, como un paquete que tardas muchos años en ir a recoger. Ni siquiera sabías que tenías que ir a por él: era un premio de un concurso promocional en el que nunca pediste participar.

Internet es mi amigo de infancia Víctor, que no tenía mejillas

 No salió nada mal nuestro primer espectáculo de humor en directo. El público de Alcalá se rió con nuestras ocurrencias y hasta aplaudió en un par de ocasiones. En honor a la verdad hay que decir que eran principalmente familiares y amigos, que vendrían por compromiso, porque era el cumpleaños de uno de nosotros. Sólo faltaron los sombreritos de papel. Lo que no faltó fueron las canciones, los vídeos y mucha teorización ad hoc sobre el Internet como "SIDA cognitivo". También elaboramos una tipología de la alienación simbolizada por distintos géneros de aperitivo frito y abogamos ("en honor a la verdad", "abogar"... bravo, ¿eh?, veo que estás hecho todo un Humphrey Abogar) por una "reteatralización de la vida humana", todo como pretexto para vender nuestra nueva serie, Las reglas de Klaus. ¿"Vendérsela" a quién?, ¿verdad? El caso es que nos gusta mucho Las reglas de Klaus.

 En un momento dado de la velada (¡"velada"! Eso también está muy bien; sólo te faltó decir que la gente "aplaudió a rabiar" y "se rió a mandíbula batiente") leímos este correo electrónico:

 Hola, Marta,

 He sabido por las redes que tu gato está malito por tragarse unas abejas. Se llama Bultos y ahora vive en el veterinario. Yo también tuve gato, pero se lo acabé dando a un tipo porque me ponía nerviosa verlo lamer la leche tan despacio. Esos lengüetazos me hacían pensar en la muerte. Pero Bultos no se está muriendo: Bultos está fuerte y vive ahora en el veterinario por unas abejas. Lo fui a ver ayer. Te mando un fotomontaje de Bultos y el veterinario que lo está cuidando. Si quieres salimos un día y me cuentas en tiempo real lo que estás sintiendo.

 Un beso muy fuerte.


 La gracia está en que el gato es color miel, lo habéis entendido. Además de nuestros ya clásicos Adultos proyectamos varios vídeos inéditos, como éste, en el que desaprovechamos un cameo del gran Josep Mauri (acompañado por Pedro Toro):


 En éste hablamos de la incomunicación en la era pre-Internet y la clase de objetos intrínsecamente más cómicos del mundo, los trofeos:


 Realmente no "hablamos" de ninguna de esas cosas: no es más que una sucesión arbitraria de imágenes. Aquí tenéis nuestro intento de hacer un vídeo viral en colaboración con nuestro amigo Miguel G. Catalán. Es una versión del hit de Maroon 5 Moves Like Jagger:


 "Intento", ésa fue la palabra clave el sábado. Otras palabras clave fueron "Internet" e "infierno preontológico". Aquí homenajeamos un género de vídeo que nos gusta muchísimo, la leyenda urbana sobre el SIDA a base de rotulitos mal redactados:


 Somos conscientes de que el original es muy superior. Ese plus de ironía siempre es un menos. En esta última pieza hacemos lo mismo con otro género de vídeo edificante, la "carta desde el infierno":


 Seguramente una o dos personas nos pidan que colguemos un vídeo de la actuación y acabemos haciéndolo, pero tampoco se acabará el mundo si no lo hacemos.

Rapeando desde el otro lado del lenguaje cambié la sociedad

 Qué violento, nos han pedido que promocionemos algo y no nos podemos negar. Nos comentan que habrá ocio audiovisual de todo tipo, canciones de humor, "no te dejará indiferente", etc. ¡Rápido, colgar el póster y huir, echar a correr como una ambulancia!

                 

 ¡Demasiado tarde, la vergüenza me ha alcanzado! Me tiene placado en el suelo y me obliga a mirarla a los ojos. Ojos del tamaño y la consistencia del huevo duro, ojos blancos de pura culpa. Os dejo un trailer promocional del evento:



 Esto es aparte, pero nunca he oído el verbo rapear en subjuntivo. Okay, vale, acabo de mirar y hay casos de rapeehttp://tinyurl.com/3emxmld. ¿Pero rapeásemos? ¿"Nos pidió que rapeásemos"...? ¡Venga ya! "Nos rogó que rapeásemos, nos lo pidió encarecidamente..." ¿Estás seguro de que dijo eso? No, claro que no, ¡nadie habla así! Ahí te quedas, en el purgatorio de las formas verbales inservibles. Cuánto lujo en el lenguaje, cuánta posibilidad de frase que jamás explotaremos. Son frases de purgatorio (ese lugar al que apunta la ensoñación de la tipa del vídeo, ¿por qué no?), frases con olor a fango prenatal. Prueba si no a decirle a alguien: "Nos pidió que rapeásemos". Te dirá que tienes aliento a fango.

Las reglas de Klaus


 ¿El ocio escénico español? Un gatito ahogado en un plato de leche. No, una confortable autovía de linóleo donde los camiones circulan sin sorpresas, sin accidentes. Nadie arriesga. El dramaturgo Aaron Rux es un uppercut inesquivable en el mentón de todo ese tráfico. Aquí nos presenta varios extractos de su última creación, Las reglas de Klaus.

 Sid tiene una funda de guitarra. Deborah, su mujer, baila descalza con la ginebra. Su hermano Denzel es un cowboy cruel y melancólico. No hay margen para disfrutar: Hollywood queda en la otra dirección. Llega una oferta de trabajo. ¿La aceptas? Naturalmente. Una interminable caída en espiral en la noche sureña. No hay colchón. No hay reglas. Sólo las que impone Klaus. Un alarido parte la noche en dos como quien abre una cremallera: es el teatro.

 Cuatro titanes de la interpretación. Un espacio beige y opresivo. La robustez en la puesta en escena, la precisión en la metáfora. 100% drama. 100% noir. 1000% Internet. 

Filete conmovedor


 ¿Os acordáis de cuando un bistec se abrió a nosotros y no quedó un ojo seco en toda la red? Dos años después, intentamos recrear el sabor de ese experimento. Un poco tarde para apuntarse al carro, ¿no te parece? Aún así, me gustó mucho el detalle de la coleta. Muy elegante.

I saw the devil

 Hay un vídeo en Internet sobre lo que nos está pasando, una charla de divulgación económica con ronda de preguntas. Todo fluye, todo muy competente hasta que ocurre esto:


 Me refiero a esto:


 La señora se tapa los oídos, y, acto seguido, prácticamente sin interrumpir ese primer gesto, cerrándolo en cierto modo, decide atusarse el pelo. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué nos hemos perdido? Hay varias posibilidades:

 1. Control de daños – Sencillamente, se ha despeinado un poco al llevarse las manos a los oídos (es probable, de hecho, que venga del peluquero, que se peinara expresamente para el evento). No se hable más: una peinada rápida y listos. Tampoco hay que descartar que se haya obstruido los oídos con un mechón de pelo al tapárselos: el segundo gesto sería entonces de apartar, más que de atusar. En todo caso, es la explicación más decepcionante.

 2. Coincidencia – La señora ya tenía la intención de atusarse el pelo; el sobresalto no fue más que el pretexto, el incentivo extra que precipitó el atusar: "Puesto que ya tengo las manos a la altura del pelo, aprovecho y me lo atuso. Me lo han puesto a huevo". O quizá – menos creíble esto – el acto involuntario de tocarse el pelo le recordó que tenía intención de arreglarse el peinado. Pero no, ¡no!, ¿cómo se puede olvidar algo así? Precisamente, cuanto más insignificante es algo, más difícil de olvidar (¿"Me olvidé de toser"? ¡Venga ya!).

 3. Disimulo – Alguien puede haber visto que se ha asustado con el ruido y finge que se estaba atusando el pelo ("asustar", "atusar": naturalmente, ella no es consciente del juego; es el propio lenguaje quien juega a través de su cuerpo), finge que no había estado haciendo otra cosa que atusar desde el principio. Salvar las apariencias, reescribir la historia en tiempo real para darle un sentido más halagüeño, como cuando nos tiramos un pedo y, acto seguido, carraspeamos. El segundo gesto es prácticamente idéntico al primero (adoptar la apariencia del enemigo para neutralizarlo mejor, hacer que lo confundan con uno mismo), aunque tiene un sentido radicalmente opuesto (actuar como un autómata vs. ser plenamente dueño de sus actos): una especie de parodia inversa. Pero ¿por qué "más halagüeño"? ¿Qué tiene de vergonzoso sobresaltarse? Bueno, hay algo humillante en todo acto inconcluso*, y un acto reflejo es un acto estructuralmente inacabado: no en el sentido de quedarse a medias, sino de empezar a medias, como continuación de un acontecimiento no iniciado por nosotros. ¿Acaso somos las mascotas de nuestro cuerpo? ¡Claro que no! Nada más natural que intentar inyectar algo de sentido a lo involuntario, algo de intencionalidad a posteriori, ¡qué coño!

 4. El mal – El segundo gesto también era un reflejo: estamos ante un reflejo doble, estratificado, un doble automatismo. Cada vez entiendo menos: el reflejo de tapar lo comprendo, pero ¿y el de atusar? ¿Se atusa el pelo por nerviosismo? ¿Remolonea en el sobresalto? Puede ser. ¿O quizá se trata de un extraño mecanismo primitivo, de ésos que una aprende de la madre, ésta a su vez de su madre, etc.: "Ante el peligro, arreglarse el pelo, el pelo es lo primero, el pelo es lo último que queda, el pelo es el alfa y el omega"? Bueno, pero ¿qué peligro? Tiene que ser algo infinitamente más aterrador, algo más antiguo y envilecedor que el simple "me voy a quedar sordo", ¿pero el qué? No puedo quitarme de la cabeza la impresión de que la mujer ha visto al diablo. Fijaos, el culpable del sobresalto – irónicamente, el encargado de pasar el micrófono entre el público – tiene algo demoníaco:


 No olvidemos que uno de los nombres del diablo es "Satanás", es decir "el adversario", "el que obstaculiza", o, en términos modernos, "el saboteador"; y no hay sabotaje más eficaz que el que se hace desde dentro, cuando el mal simula ser el bien (en este caso, el mediador, el que pasa el micrófono) para desacreditarlo mejor, convertirlo mejor en simulacro de sí mismo. Porque ¿qué vale lo bueno cuando se parece tanto a lo malo que no hay forma de distinguirlos? Antes lo vimos: adoptar la apariencia del enemigo para neutralizarlo, carraspear para enmascarar el pedo, y, en el caso del mal, convertirse en el bien si hace falta (no fingir serlo, serlo de verdad: el simulacro puede convertirse en lo que le salga de los huevos sin por ello dejar de ser él mismo) para echarlo a perder desde dentro. Pues bien, ha funcionado: la señora reacciona ante el mal actuando como él, disfrazando su sobresalto de apaño cosmético: adoptar la forma del otro para que lo confundan con uno mismo, en vez de reconocer sin pudor: "¡Qué coño, claro que me he asustado, como todo el mundo!". Esa vitalidad repulsiva que se nutre de su propia pérdida en el otro, ese mutar en el contrario para perderlo son precisamente los del capitalismo, cuando parece identificarse tanto con la democracia parlamentaria que ya no hay forma de separarlno, no, ¡no vayas por ahí!

 La tipa ha visto al demonio, ahora lo sé. De ahí que se lleve las manos al pelo: "Gracias a Dios, no está ardiendo". Aquí vemos al tipo tendiéndole el micrófono unos minutos antes del incidente. Cuánto sarcasmo:

 

 * Ya os ha pasado esto: tendéis la mano hacia un objeto y os dais cuenta sobre la marcha de que en realidad no era lo que necesitabais. Es tarde para volver atrás: no podéis dejar el gesto a medias, ni coger el objeto y soltarlo inmediatamente, como si os hubierais quemado (esto sólo lo haría un loco): alguien podría estar mirando y reírse de vosotros, una vez más. Y no hay nada más humillante que retractarse delante de un desconocido, nada en absoluto. Igual ni siquiera hay alguien mirando, pero da lo mismo: basta con esa posibilidad. La única forma de rectificar el tiro es errar hasta el final, errar queriendo: cogéis el objeto, por ejemplo un bolígrafo, lo giráis un par de veces haciendo como que lo miráis (¡lo estáis mirando, pero hacéis como que lo miráis!), ponéis cara de que, al fin y al cabo, no os interesaba tanto, y sólo entonces volvéis a dejarlo en su sitio. ¿Era necesaria esa pantomima? Claro que sí. Repito: siempre hay alguien dispuesto a reírse de vosotros. Cuando no es en carne y hueso, es on-line, y cuando no, es esa otra mirada en general que no se corresponde con nadie en concreto, ese "otro del otro" que te mira siempre por encima del hombro como diciendo: "Cuidado, no me falles ahora, te estoy observando".

El sueño de la caída de dientes


 Por lo visto es muy corriente soñar que se le caen a uno los dientes. Pensaba que era el único. Luego vienen unos ancianos a dejarte dinero de sueño debajo de la almohada (el dinero desaparece al despertar, pero las marcas y el olor a dedos en la almohada no). 

Adultos esotéricos #5: Pudor


 En este vídeo on-line un hombre descubre que a veces – no siempre – las emociones más contradictorias se disputan la cadena del retrete humano. Suspense en el lugar más solitario del mundo.

 Ahora en serio: una vez fui testigo de algo muy parecido, pero no llegué tan lejos como el detective del vídeo, no gateé. El misterio de porcelana sigue intacto. Fue hace años, pero aún hoy me arrepiento.

 Le doy un 7 sobre 10.

'El hombre del palo' – teaser


 ¡Próximo estreno del thriller paranormal El hombre del palo! No tenéis que hacer nada en concreto, sólo esperar. Ni siquiera esperéis, callaos y cruzaos de brazos. Tarde o temprano se fundirán en un solo brazo trapezoidal e inutilizable, un colgajo de hombro como el de la imagen, y los niños, que son crueles, os cogerán de él y os lo empujarán una y otra vez contra el diafragma como un aldabón: "¡Jajajaja! ¿Hay alguien en casa?". Ni siquiera podréis contestar, porque no tendréis cabeza.

 ¡Mierda! Deberíamos haberle puesto una pulsera al tipo este. Habría quedado infinitamente más gracioso, pero ahora es demasiado tarde.

El astronauta


 Escafandropausia y utopías futuristas para todos menos uno (sí, es el futuro, porque uno de los futbolistas lleva una camiseta con la leyenda "2005" irónicamente, como burlándose del pasado en general).

 Me ha gustado, está en Súper 8, etc., pero hay algo que no entiendo (spoiler): si el tipo vive en una época donde todos los demás son astronautas, ¿a quién se está dirigiendo? ¿Por qué decirle a nadie: "Todos los demás, todos, sin excepción (niños, embarazadas, etc.), son astronautas", quién puede no disponer ya de esa información? A menos que se pueda ser astronauta sin saberlo.

 ¡No, no se lo está diciendo a nadie, lo está pensando, idiota!

 Vale, ¿pero entonces por qué se cuenta su propia vida a sí mismo? "Me pasó esto y lo otro, ¿te acuerdas?", no, no tiene sentido. A menos que en eso precisamente consista pensar, una especie de doblaje para ciegos: "Ahora está pasando esto, y ahora esto otro". Vale, ya lo he entendido.

Status quo

 Anunciaron rueda de prensa de Rajoy y en su lugar apareció este tipo:



 Tomó la palabra ante los medios con toda naturalidad, como hubiera hecho el propio Rajoy. Aunque lo acompañaban algunas caras conocidas del partido, era una comparecencia de pura rutina (algo relacionado con unas declaraciones que había hecho un dirigente de otro partido en respuesta a unas declaraciones suyas). No hacía el menor esfuerzo por imitar los gestos, las expresiones o el atrezzo facial del carismático líder, ni siquiera defendía exactamente el mismo ideario; pero parecía tan seguro de sí mismo, y era tan evidente que no había nada que hacer, y que tarde o temprano nos acabaríamos acostumbrando, y que igual en el fondo no era tan importante, y por no discutir, y además era todo tan fascinante, que, pasado el recelo de las primeras semanas, los españoles lo aceptamos unánimemente como Rajoy.

 Ya casi nunca lo comentamos, pero hay quien aplaude el cambio. Otros, incluso, hemos llegado a dudar de que no sea el Rajoy de siempre.

Me salo los globos

 Última voluntad del moribundo: pide que le salen los ojos, pide globos en salazón. Le horroriza la visión anticipada de sus ojos en descomposición, fundiéndose bien despacio en la tumba como babosas al sol. Le horroriza imaginarse en cuencas, y piensa que, si la sal conserva los peces, lógicamente también le conservará a él los ojos.

 Pero ¿cómo que "visión anticipada"? ¡Cómo va a ver él sus propios ojos, y más estando muerto! Además, la sal también funde, ¿no? Pensad si no en lo que hace con el hielo y la nieve; pensad en las asociaciones posibles: "globos oculares", "globos de nieve", "mirada de hielo" (esto último está algo traído por los pelos, pero estamos hablando de un moribundo, un tipo asustado y dispuesto a cualquier pacto con la lógica)...

 Por otro lado, y aunque suene muy infantil todo esto, supongo que la muerte te pilla con el kung fu bajo, y es normal tener esa clase de pensamientos debilitados in extremis, con todos los miedos que has aprendido a reprimir junto con los esfínteres ya bien sueltos y atropellándose en la superficie de la conciencia. Llegado ese momento, tened por seguro que todos tendremos esta clase de ideas absurdas; todos deliraremos y suplicaremos hasta el final, con tal de apurar la colilla

 Pero, sobre todo, los ojos son el alma, ¡claro que sí! Son el lugar concreto de la subjetividad, el-islote-que-identificamos-con-nuestro-yo-en-este-océano-de-estímulos-que-es-la-realidad, y, al igual que no puedes fantasear sobre tu propia muerte sin desdoblarte, sin sobrevivirte, también es natural que no puedas imaginarte a ti mismo sin ojos, porque aún entonces estarías viéndote sin ellos (recordemos que, un poco más arriba, el tipo del testamento se imaginaba ya muerto, pero viendo desde fuera sus propios ojos en descomposición, ¿os acordáis?, fue hace un rato). Los ojos son lo último que querrías imaginarte perdiendo, ¡reconócelo, vamos, hinca bien adentro el mondadientes de la introspección! Te importa una mierda tu futuro cadáver; por ti como si lo atizan unos niños desnudos con un palo untado de tétanos, ¡pero cuidado!, los ojos, que nadie te los toque, ¿eh?

 Es tan fácil encariñarse con ellos, además: son tan vulnerables, tan fáciles de martirizar. Tienen esa consistencia blanda de órgano interno, sólo que a flor de piel (cosa que, por cierto, los emparenta con los genitales). Por lo demás, todo en ti  en la imagen interna que formas de tu cuerpo  es puro hueso, pura angulosidad, pura autodefensa contra el mundo, pero a los ojos, mientras no se inventen párpados de hueso, ¿quién los defenderá? ¡Y más cuando ya no estés tú para protegerlos! (Otra opción para el tipo este, un compromiso menos macabro: pedir que le tapen los ojos con sus propias manos, que le crucen las manos no sobre el pecho, sino sobre la cara. Jugando al escondite con sus amiguitos del más acá, ¿eh? ¿Qué tal eso?)

 También puede haber otras motivaciones, ya más discutibles, detrás de esta petición. Puede que además el tipo esté pensando en los familiares y amigos que le sobrevivirán: visión de espanto de los asistentes cuando el personal de la funeraria, acostumbrado a caprichos post mortem mucho más retorcidos, proceda con toda naturalidad a salarle los globos: "¡Le están salando los globos a mi papá!" (pero no, ¡claro que no!, ¿cómo van a dejarle presenciar el arreglo del cadáver a la familia?). Y visión de espanto mucho mayor después, con el cadáver ya sepultado y descompuesto, porque no podrán dejar de imaginarse al esqueleto con los ojos perfectamente conservados. Ese brillo opaco perforando las tinieblas de la fosa, esa mirada inerte que ya nunca dejará de seguirles: "Lo siento, cariño, no puedo. Siento que mi padre nos está mirando" "Pero... ¿no estaba muerto?". Como sabéis, en todo moribundo anidan un voyeur y un sádico.

 Por cierto, aquí vemos a un ciego gastando una macabra bromita a los clientes de un restaurante: "Me salo los globos públicamente, porque puedo, porque de todos modos ya es demasiado tarde, porque tampoco es como si me estuviese contraindicado. ¡Puedo ir incluso más lejos, si me apetece! ¡Me los puedo azotar con un minilátigo si me sale de los cojones! ¡Me los puedo pellizcar y darles capirotazos! ¡Me los puedo incluso peinar!, ¿entendéis?, ¡peinarlos con un minipeine de bigote, un peinecito de púas bien duras y afiladas! ¿Qué más me da ya? ¿Quién me lo puede impedir? ¿Quién le va a negar este capricho a un ciego? Buen provecho, cabrones". Como sabéis, en todo ciego anidan un exhibicionista y un sádico.



Cuarentena


Luis tiene una rara enfermedad congénita.
Los médicos le han prohibido terminantemente* salir de casa. 
Nunca ha visto a nadie.

 * por teléfono

Adultos deprimentes #12: Secta


 Acertijos crujientes y anaranjados, rizados como torniquetes. ¿Quién secuestra a quién? ¿Qué representan las tijeras? ¿Por qué sigue el tipo con la bolsa ya en la calle? ¿Y a qué coño viene Secta y no – por decir algo – Semen negro, o Ménage à 0, o Tarro de lenguas.es?

 ¡Todas las respuestas y mucho más en www.cheetos.com!

Bromitas macabras #1-3

 ¿Es posible reírse de todo? No, no daría tiempo. Tres piezas fáciles, rascando risas donde otros tan sólo verían sarampión y coles de Bruselas.





Adultos deprimentes #11: El mundo de la televisión


  Desvelamos uno de los secretos mejor guardados de la industria del entretenimiento. ¿Cómo suena un televisor cuando no hay nadie mirando? El restaurante chino era una tapadera, sí, pero una tapadera de nada: detrás de la puerta donde pone "PRIVADO" sólo había una inmensa habitación vacía que olía a dinero quemado.

Adultos lascivos #0: Génesis


 Coincidiendo con el aniversario de la creación del universo, Canódromo Abandonado nos brinda una sacrílega cosmogonía de bolsillo. ¡Cuánto desenfado, cuánta irreverencia!

 Una paja al borde del abismo. Un adolescente distraído salpica de semen la nada y nos desahucia a todos de ningún lado. La paja lo ha dejado rendido (si postulamos una línea temporal infinita, y la corrida interviene en un punto P – un 5 de agosto concretamente –, entonces hay que admitir que lleva una eternidad – la eternidad, ¡cuidado! – pajeándose, y es natural que acabe agotado, ¿o no?), y ya nunca vuelve a tocarse, comprometiendo la supervivencia del universo. Un Big Bang juvenil y huidizo, de piel problemática.

Adultos esotéricos #4: Fueron a por tabaco

 Un poco de jazz, para ir calentando:

 Un niño con un antojo en el muslo en forma de contrabajo desayuna todas las mañanas en la misma cafetería que yo. Él no sabe que existo, pero yo lo llamo mi pequeño Charlie Mingus.

 En la misma cafetería desayuna siempre un ama de casa con terrores nocturnos relacionados con un piano. No nos conocemos, pero yo la llamo mi pequeña Thelonius Monk.

 También un dermatólogo cuya hermana – con la que no se habla – se acostó una noche con un saxofonista. Yo lo llamo mi pequeño John Coltrane.

 No se conocen entre sí, y ninguno sabe de la existencia de los demás. Tengo entendido que es difícil, pero quiero aprender a tocar la batería, y formar con ellos un cuarteto de jazz, un pequeño cuarteto de barrio sin pretensiones.

 Y ahora el vídeo:

Adultos esotéricos #3: Eyaculo moscas


 ¡Bromitas masturbatorias! ¡Corridas que aletean y hacen bzzzzz! ¡Un vertiginoso zigzagueo por las calles del Madrid más canalla! ¡Vuelve el humor más gamberro al Canódromo Abandonado! No, pero en serio, un himno tropicalizante a la fecundidad perversa polimorfa del insecto humano. También algo inquietante, ¿eh?, que no todo pueden ser risitas en Internet. Banda sonora de Aaron Rux.

Meditación y violencia



 El sonido de una mano aplaudiendo. Astillada, triturada, pulverizada, dispersada por el viento como dientes de león, la mano aplaude rabiosamente el final de la violencia. Un LOL sereno, en minúsculas.

Un café para dos

 Una cafetería en general, alrededor de las 11am. Entran dos individuos, ELLA y ÉL.

 CAMARERO - ¿Qué va a ser?

 ÉL - Un café.

 CAMARERO - ¡Un café! ¿Y para la joven?

 ELLA - Lo mismo.

 CAMARERO (girándose hacia la máquina) - ¡Marchando dos cafés!

 ÉL (sujetándole del hombro, grave) - No nos ha entendido. Queremos un café, uno solo. El mismo.

 ELLA - Un café para compartir. Un café para dos.

 CAMARERO (cada vez más hechizado) - ¿Un café para dos? ¿Dónde se ha visto eso?

 ÉL (recitando atropelladamente, sin dejar de sujetar al CAMARERO) - El amor convierte el dos en uno. El amor es un jersey de dos cuellos.

 ELLA - El amor es un oscuro cumpleaños, un eslogan excitante.

 ÉL - El café es lo de menos, ¿comprende? Lo que compartimos es el acto de compartir.

 CAMARERO (asiente melancólicamente) - Ahora entiendo. Marchando un café. Un café para dos.

Estudios de mercado #1


 Los objetos opinan sobre los consumidores. Ya estaban tardando, ¿no? Canódromo Abandonado lleva un megáfono a las cadenas de producción.

Adultos esotéricos #2: El soñador naranja


 Por lo que creo haber entendido, un tipo consigue que sus sueños se materialicen en lo real mientras duerme. Como está dormido, no puede consumirlos. Una forma un tanto decepcionante de sacarle partido al más allá.

Adultos esotéricos #1: Beis bol



 Dos fanáticos del beis bol comentan un partido sin reparar en el fantasma del espejo. Llamadas perdidas del más allá en lo nuevo de Canódromo Abandonado. ¡Me ha gustado mucho!

 Música original de Aaron Rux.

El felador de piedra

 1. Nadie lo sabe, pero en cierto váter público hay un glory hole del tiempo, donde metes el pene y te felan – pongamos – en la Edad de Piedra*. Portal sexy.

 2. La gracia está en que no lo sabes. Tú sólo eres un tipo que vio el agujero y saltó sobre la ocasión, pegó ese salto al vacío. Porque todo glory hole es un acto de fe, ¿o no? En cualquier caso, jamás se te ocurriría pensar que tu pene pueda estar en el pasado. Una versión radical de la coña de pasar el brazo por una frontera: "¡Miradme, mi brazo está en Luxemburgo, pero el resto de mí está en Bélgica! ¡Jajajaja! ¡Tú a Boston y yo a California! ¡Jajajajajajajaja!". Pero da lo mismo, tú no lo sabes, y para ti la sensación es la misma que si te la chupasen en el presente. Quizá la felación sea algo más ruda, menos articulada, pero esencialmente es lo mismo.

 3. Y ahora supongamos que tienes SIDA. El cavernícola lo contrae, y la venérea del futuro se propaga y acaba diezmando a la humanidad. ¡Pero entonces nunca llegaste a nacer, por lo que tu SIDA tampoco acabó con el hombre en la Edad de Piedra, por lo que todo vuelve a la normalidad! Salvo que, durante esa fracción de segundo, ese parpadeo imperceptible, la humanidad entera – pasada, presente y futura – desapareció de golpe, fulminada por el SIDA, para reaparecer de inmediato, exactamente igual que antes. O quizá no del todo igual: algo imponderable se perdió durante ese apagón, un poco como el mismo regalo de Navidad antes y después de enterarte de que los Reyes Magos no existen. Es el mismo suéter de marca, y a la vez no lo es: la calidad es la misma, pero la sustancia ha desaparecido. Ya no puedes fiarte de nada.

 4. El caso es que durante esa fracción de segundo, moriste de SIDA, tu SIDA, ¡y a la vez no era el tuyo! ¡Jajajajajajajajaja! ¡Qué curioso!

 5. Puede que este incidente nos ayude a comprender mejor las pinturas rupestres, por qué el hombre de las cavernas sintió la necesidad de decorar su hábitat rocoso con misteriosas pintadas fálicas que ni él mismo acertaba a entender. Tal vez intuyó la existencia de ese pene extemporáneo y descontextualizado, pura fecundidad, causa sin causa que al igual que crea puede destruir: un pene llamado Dios.

 * Me imagino que no habría glory holes en aquel entonces, y que ningún cavernícola tendría el reflejo de chupar un pene descontextualizado que ve asomar en la pared de su caverna, así sin más. Pero no nos entretengamos, no podemos perder más tiempo.

Adultos deprimentes #10: El corredor naranja


 En Canódromo Abandonado lamentamos que los ojos sólo nos permitan ver desde un punto de vista autocentrado o plano subjetivo, fomentando una ilusoria sensación de protagonismo. ¡Gracias por nada, visión! A falta de nuevos dispositivos oculares que nos pongan en nuestro sitio de figurantes, Copérnico style, nos reímos en vídeo de éstas y otras trampas de la subjetividad. El corredor naranja es un tipo envuelto en un halo poligonal anaranjado que se divierte con sus televisores. Lo podéis ver en 3D. Cámara y edición de Guillem Rodríguez. Música de Console.

Adultos musicales #2: "El miedo: teoría y praxis"


 Un aperitivo entre amigos. Un conejo allanador. Estrobos corporativos. ¡A bailar!

 El miedo: teoría y praxis
(Música y letra de Aaron Rux)

 El miedo, como concepto idealizado, es el producto de un absoluta comunicación en la que dos entes se someten a la transparencia en su grado máximo. El momento en el que esto ocurre, los cuerpos de los entes experimentan un estado de invisibilidad dentro de un radiante espacio compartido. ¿Los ves? ¿Ves cómo una piel invisible se desliza sobre otra piel invisible, como un chorro de aceite que se va extendiendo por la superficie de una sartén caliente? ¿No? ¡Claro que no! Es imposible verlos porque se están comunicado. Se están temblando en tiempo real. Se han disuelto en la transparencia. En cambio el... el miedo llevado a la práctica es una perversión de todo lo anterior. La comunicación entre los entes es confusa, falta de sinceridad, y, en algunos casos... y en algunos casos está cargada de un tono irónico. Los entes no son capaces de alcanzar la invisibilidad, sino que se esconden el uno del otro por pudor, en un proceso continuo de ruptura y reconciliación, casi siempre en balde, y es triste.

Adultos musicales #1: "Tengo sida en el pelo"



 Canciones de siempre, texturas submarinas y enfermedades peinables en el nuevo espacio de Canódromo Abandonado. Hoy, con chuchería papal gratis:

El Antipapa

 El Papa acude a todas sus apariciones públicas con una especie de sidekick perverso, un enano deslenguado y deforme que se sienta en su regazo y dice cosas que él jamás diría ni piensa necesariamente, un síndrome de Tourette encarnado. Tienen esa dinámica repelente entre ventrílocuo y muñeco en que uno dice algo censurable y el otro se lo recrimina con un meneo de cabeza indulgente, ¡incorregible enano! Por ejemplo, el Papa está diciendo algo sobre el diálogo interreligioso, y el enano lo interrumpe con una coña sacrílega ("¡Jesús tenía aparato digestivo! ¡Jesús se tiraba pedos!"). De esta forma el santo padre pretende escenificar el eterno pulso sudado entre el bien, y el mal inherente al bien. Horrorizados, muchos seguidores se convencen de que todo es una alucinación inducida por el demonio; ninguno lo comenta con los demás por miedo a parecer loco, pero todos empiezan a ir a misa más a menudo. ¡Era exactamente lo que se proponía el sumo pontífice! ¡Buen trabajo!

 ¡Ah! El enano fuma.

Sonriente zurullo de Bélmez

 1. Dos amigos de infancia muy compenetrados. Han sincronizado perfectamente su metabolismo: estén donde estén van siempre al váter a la vez, teléfono en mano, y se hacen perdidas para confirmarlo. Nunca se cansan de este juego, nunca dejan de maravillarse. 

 2. Antes de que existieran los móviles se conformaban con pensar muy fuerte el uno en el otro.

 3. Un día uno de ellos caga un busto del otro, un zurullo figurativo. Es una talla rudimentaria pero no deja lugar a dudas: Ese lunar en la mejilla... ¡es Javi, no hay duda! El zurullo le sonríe, tal vez le guiña un ojo, sonriente zurullo de Bélmez. 

 4. Se asusta y no se lo dice al otro. Es la primera vez que no le dice algo a su amigo, y se convence de que lo ha soñado: Soñé que cagaba a mi mejor amigo.

 5. ¿Cómo tuvo tiempo de fijarse en el detalle de la cara? Era un zurullo prieto, sólidamente adherido a la porcelana. Sintió un espanto sacrílego al empujar con la escobilla a su amigo cañería abajo, evacuando el prodigio.

Los niños y su capacidad de perdonar

 Cuando por fin Hansel y Gretel dieron con el camino de vuelta a casa, los padres, abochornados por habérselos abandonado a las alimañas del bosque, los invitaron a Foster's Hollywood, y todo quedó olvidado. El perdón es un rollo de papel higiénico infinito.

Adultos lascivos #1: "El deseo es ese tipo..."


 Paradojas tántricas del movimiento, carreras de sacos amañadas y lengüetazos al borde del abismo: hoy los adultos nos enseñan a no traicionar nuestro deseo. La escatología es sólo el principio. ¡Gracias, Canódromo!

Adultos proactivos #3: Priorización de proyectos



 Adultos con ideas. Adultos en claroscuro. Adultos afilados. Adultos que se dan con un mechero. Adultos en tirantes y tocados con un fez. Adultos de omnívora ambición. Llega una nueva generación de emprendedores al blog con más frases nominales de todos los tiempos. ¡Atrás, establishment empresarial!

 Música de To Rococo Rot.

Adultos deprimentes #8: Mira cómo vivo


 Hoy hablamos del erotismo, ese juego de policías y ladrones donde nadie sabe bien quién ha robado el qué. Por ejemplo, los hombres somos más complicados de lo que parece, ¿o no, chicos? ¿Dónde duerme nuestro placer, qué oscuro objeto de desecho perseguimos? En Canódromo Abandonado encontramos pistas en el suelo.

 Música de Washed Out.

Cronológicamente

 Una joven recién salida de la Universidad, dispuesta a comerse el mundo. Resuelve de una vez por todas el problema del calzado comprándose de una tacada todos los pares de zapatos que piensa necesitar para el resto de sus días. Modelos para todas las estaciones de la vida, incluso zapatos de anciana, alpargatas deformes para pies varicosos y encorvados. Los etiqueta y ordena cronológicamente en un armario aparte. De vez en cuando contempla su alijo, reprimiendo un escalofrío autobiográfico anticipado: "¿Qué aventuras me deparará la existencia? ¿Adónde me llevarán estos zapatos? ¿Qué suelos pisaré?". Pide expresamente ser enterrada descalza (nunca es pronto para redactar tu testamento).

Se despierta con un zoom


Todas las noches, una cliente de una popular pensión madrileña se despierta en plena fase REM con un zoom sobre su cara. Movimientos de cámara intrusivos en Huéspedes Abel.

Spot 'Huéspedes Abel'


¿Buscas soluciones de hospedaje en el distrito centro de Madrid? Cada vez más personas se apuntan a Huéspedes Abel, una pensión de confianza y con todo confort a un tiro de piedra de la Gran Vía. Como Carlos, 36 años: "Llevaba horas deambulando por el centro. No conseguía encontrar mi casa y me asusté mucho. No entendía lo que me estaba pasando. (...) Me adentré por casualidad en esa calle donde hay tantos restaurantes y vi el letrero. Era rectangular y brillaba mucho en la oscuridad; aquello me tranquilizó de una forma que no sabría explicar. Decidí probar suerte y llamé al telefonillo. A los diez minutos ya estaba durmiendo en una cama. Han pasado tres años, y no me he movido de ese cuarto." En Canódromo Abandonado somos de Huéspedes Abel. ¿Y tú?

 Música de Autechre.

Adultos proactivos #2: Optimización del tiempo


 No siempre es fácil compaginar la vida hogareña con el trabajo. Nada más fácil que compaginar la vida hogareña con el trabajo.

 Música de Lone.

Adultos proactivos #1: Planificación de tareas


 A los jóvenes nos cuesta extraernos del aquí y ahora para proyectarnos en el futuro, ¿verdad? Vivimos en una temporalidad estroboscópica de pececillos, atrapados en la inmediatez del estímulo presente, y así difícilmente llegaremos a nada de provecho. Por suerte, este adulto nos enseña a estructurar nuestras actividades para que los días nos rindan más.

 Música de Bibio.

Mind over matter

 No has pegado ojo en toda la noche porque tienes una vecina loca que toca el piano de madrugada (en su día fue una actriz importante, pero se quedó calva o algo por el estilo, y sigue intentando llamar la atención por otros canales). Hoy inauguran una exposición a la que quieres asistir. Estás hecho un escombro, pero no te la puedes perder: la cultura es tu razón de ser. Estás examinando, por ejemplo, un collage hecho con huesos, cuando te sobreviene un bostezo irreprimible. Te tiene agarrado por las solapas, no hay nada que hacer, y te abres de fauces, como una entrepierna facial (estas dos alusiones corporales no van bien juntas, pero no nos entretengamos). Entonces reparas con el rabillo del ojo en un tipo con gafas que te está mirando con desaprobación: no se ha perdido un segundo de ese vórtice de carne, ha sido testigo de tu caída. Podría ser el galerista, o el autor de la obra, eso es lo de menos: el caso es que ahora mismo alguien está pensando que eres tonto, porque te estás aburriendo en una galería de arte. ¡No puedes permitirlo, aunque sepas que luego no lo vas a ver nunca más! Tienes que hacer algo, y rápido. ¡Qué suspense, qué guillotinazo! De pronto das con la solución...


...guiñarle el ojo al tipo mientras acabas de bostezar. ¡Claro! La boca está diciendo: "Estoy cansado, no lo puedo evitar. Es mi naturaleza", pero los ojos, rebosantes de vitalidad y autoironía, dicen claramente: "Créeme, comprendo perfectamente lo que ha pretendido hacer el artista, comprendo la modernidad de su creación. ¡No es que me esté aburriendo, al contrario!". Un poco como cuando te disculpas con tus amigos de un primo del que te avergüenzas, pero al que tienes que sacar de marcha cuando viene de visita a la ciudad. El tipo que te miró mal te devuelve el guiño: "Okay, no te preocupes, me hago cargo. ¡Que disfrutes del resto de la exposición! Luego igual hasta compartimos un vino espumoso y me dices qué te pareció". Todo ha quedado arreglado en un abrir y cerrar de ojos, si me permitís el chiste, y con la mayor discreción. Has hecho más que salvar las apariencias, le has dado un giro radical a la situación: ahora cuentas con un plus de credibilidad cultural. Un testimonio del poder de la mente sobre el cuerpo, del superyó sobre el ello. Has estado muy ágil. Estoy orgulloso de ti.

Adultos deprimentes #5: Niños emprendedores


 El ocio y la utilidad intercambian un apretón de manos sudado. En esta nueva entrega de Adultos, los más peques nos brindan truquitos para montar nuestro propio negocio. ¿Quién lo hubiera dicho?

 Música de Casino Vs. Japan.

El mejor masturbador del mundo

 Un tipo solitario pasa los fines de semana en el campo pajeándose con nubes que recuerdan cuerpos de mujer. Puede estar horas enteras tumbado en la hierba, desbraguetado y rabo en mano, esperando que asome algo vagamente antropomórfico, y cuando hay suerte tiene que ser extremadamente rápido (no siempre consigue terminar antes de que el muslo se haya convertido, por ejemplo, en una raqueta de tenis, y vuelta a esperar). A fuerza de concentrarse, acaba desarrollando la capacidad de excitarse con formas cada vez más abstractas, partes de partes de cuerpo, pantallas vacías donde proyecta las fantasías más guarras, como un Internet para ciegos: un amago de teta, el nacimiento de un muslo, un tobillo descontextualizado, un triángulo incluso. Es un masturbador megalómano, capaz de dar forma a lo más amorfo, de erotizar lo inerotizable. Hay momentos en los que se convence de que es él mismo quien genera las nubes a lechazos. Otras veces sueña con la tormenta del siglo, un harén de nubarrones fellinianos que lo fulminen de un rayo en pleno clímax.

Un milagro de mierda

 Vas andando por la calle (¡no , idiota!, cualquier individuo) y te encuentras un zurullo con un nudo. Un zurullo normal de perro, blando y tirando a ocre, pero da lo mismo: alguien ha conseguido hacerle un nudo sin que se le desmenuce entre los dedos. Un loco, desde luego, pero con un poder inédito sobre la materia, una especie de Uri Geller fecal. La mierda no tardará en biodegradarse al sol como un vampiro, pero no quita que, en esa pequeña porción de tiempo, en esa pequeña porción de acera, alguien le ha hecho un lacito al curso de la naturaleza. Nada de esos milagros espectaculares de forzudo, tipo partir el mar en dos, sino un milagro lo-fi, peatonal, humilde, un milagro de suelo.

Soluciones papales

 El Papa pasa delante de una tienda de zapatos y se fija en unos de mujer, ¡pero de refilón!, sin hacerles mayor caso. Va a pasar de largo cuando se le ocurre que no sería pecado comprarlos; no para ponérselos luego ni nada por el estilo, sólo por comprarlos, porque puede, el Papa puede, claro, ¿por qué no? (aunque en sí tampoco habría nada malo en que el Papa llevase zapatos de mujer, zapatos de tacón muy alto incluso, siempre y cuando no fuese en un contexto erótico: por ej. si fuera el único calzado disponible e hiciera demasiado frío para andar descalzo). Entra a comprárselos, pero al ir a pagar a la caja se arrepiente, porque hacer las cosas sólo por hacerlas es un acto de orgullo, mucho peor que, en este caso, probarse unos zapatos de mujer. Aún así decide llevárselos y los guarda siempre para recordar el incidente, en plan penitencia. Puede que ahora mismo los esté mirando.


Perfección, la nueva meta



Antes nos conformábamos con que las cosas saliesen bien. Vivir bien. El vehículo bien. La cognición bien. Bien los animales. Pero ahora podemos apuntar a un nuevo objetivo. Un nuevo objetivo para una nueva generación. ¿Te vas a quedar atrás como un imbécil?

Mosquitos guapos



Exterminé al insecto más atractivo del mundo. Lo exterminé, con esta mano.

Publicidad



El mundo se divide, por un lado, en productos y servicios (ej. calcetines, cursos de repostería on-line), y por otro en consumidores (ej. Jaime). El mundo es un abrevadero de ocio, un Babel de promociones, un vertiginoso tutti frutti con tantos sabores como lenguas habla el deseo, y a veces cuesta decidir qué oferta es la mejor adaptada a nuestras necesidades y poder adquisitivo del momento, ¿o no? ¿Alguien sabe cómo? ¿Alguien?

Coches en general



Buscaba una forma rápida y segura, pero sobre todo concreta, de llegar del punto A al punto B, y encontró una abstracción :-(